Tras patentar el cinematógrafo y rodar la primera película, los hermanos Lumiere llegaron a afirmar que el cine era una invención sin ningún futuro. Sin duda, más de 120 años después no nos equivocamos si concluimos que su aseveración no pudo ser más errada y su divino invento, más fructífero.

Ese invento ideado para grabar imágenes de la vida cotidiana se ha convertido en una descomunal industria con la capacidad de satisfacer el amplísimo abanico de gustos de los potenciales espectadores. Éstos, nosotros, acudimos a las salas de cine o nos sentamos frente a la televisión para ver una película…pero ¿qué nos lleva a ver una película? ¿qué nos motiva?

Algunos entienden el cine como un acto social. Otros lo ven como un entretenimiento. Para mi, si bien es una maravillosa distracción, no es menos una oportunidad de vivir una experiencia a la que probablemente jamás tengas la ocasión de acercarte. Y en ese punto nos damos de bruces con la piedra angular del séptimo arte: el quién y el qué, ambos igualmente responsables de que la magia surja en el cine.


El quién es ese personaje que agarra por la solapa al espectador y que consigue que éste empatice con él de tal manera que empieza a formar parte de la trama. Y el qué es esa historia que te atrapa y no te deja hasta que consigues desmarañarla. Aquí surge, por encima de todos los elementos que consiguen crear una película, la figura del director. Porque ese gran relato con su magnético protagonista necesita de alguien tras la cámara que sepa narrarlo… y hay que tener un enorme talento para saber contar historias (véase a Hitchcock, Spielberg, Eastwood, Ford o Huston).

Recuerdo a Henry Fonda en Doce hombres sin piedad, a James Stewart en La ventana indiscreta, a Tim Robbins en Cadena perpetua, a Robert Redford y Paul Newman en El golpe, a Clint Eastwood en Gran Torino, a Sean Connery y Michael Caine en El hombre que pudo reinar, a Tom Hanks en Forrest Gump, a John Wayne en Un hombre tranquilo…

Todos ellos, personajes geniales viviendo una historia que merece ser contada. Historias relatadas mediante palabras que se entrelazan con imágenes en movimiento, fruto de esa labor de artesanos de la narración propia de los grandes directores, esos que consiguen que tras ver su obra, ésta pase a formar parte, irremediablemente, del bagaje emocional del espectador.

To be continued…

Foto externa: https://es.wikipedia.org/wiki/Hermanos_Lumi%C3%A8re#/media/File:Poster_Cinematographe_Lumiere.jpg
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About Author

Nací en 1980 y crecí viendo películas de aventuras que inyectaron en mi la afición por el cine. Si bien me gano la vida mirando por un microscopio, aquí escribiré de lo que se ve en la gran pantalla. Tanto si te encanta el olor a napalm por la mañana como si prefieras desayunar con diamantes, sigue el camino de baldosas amarillas porque espero éste sea el comienzo de una gran amistad.

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